domingo, 1 de marzo de 2026

NI CERVANTES, NI LA REGLA DE TRES, NI LA CAÍDA DE TROYA…

Resulta que es innovador. Los institutos podrán decidir los autores que se estudiarán en la asignatura de Lengua Valenciana y Literatura, nivel Bachillerato. Original. Imagino que también tendrán competencia para hacerlo sobre Cervantes, la regla de tres o la caída de Troya, por citar tres aspectos de otras materias; de lo contrario, no tendría sentido: ¿por qué unas asignaturas, sí y otras, no? Porque el meollo del asunto no va de escritores.

En el fondo, va de titular,

Profesores al inicio de un curso en el IES Jorge Juan
va de no estudiar autores catalanes en la Comunidad Valenciana, de acuerdo con el manual de los que gobiernan (yo, de los que mandan en Madrid sé poco o nada, de los que lo hacen aquí, me he criado entre su credo). Y, desde luego va de cambio de lengua cuando pasas de Amposta a Vinaroz o viceversa. ¿También ocurre con Almansa?, me pregunto, inocentemente.

Cervantes no nació en el ámbito autonómico, ni Lope, ni Vargas Llosa, ¡desde luego!, por tanto podrán ser excluidos perfectamente del programa de Lengua Castellana y Literatura -aunque siempre nos quedarán Azorín, por supuesto, Miguel Hernández y Blasco Ibáñez- como la regla de tres en Matemáticas, la fundación de Roma -por cambiar el ejemplo- en Sociales o la mecánica estelar en Física. Es el mismo principio de lógica, que, por cierto, también puede ser fulminada del programa. ¡Cielos!

Más lejos. Como profesor de valenciano utilizaba textos de producción propia en clase, sobre temas de interés. ¿Podría hacerlo ahora? Lo digo porque durante un tiempo fui profesor de Lengua Catalana en Catalunya y no sé dónde está la línea roja. En el caso de Isabel-Clara Simó, la duda está excluida conociendo el patio…

No he leído los textos, solo los titulares, como tampoco lo hago con Trump. No pierdo el tiempo. Pueden prohibir o bombardear aquello que consideren oportuno. Escapa a mi competencia. De ser profesor ahora, habría perdido muy especialmente a Manuel de Pedrolo, porque el Mecanoscrit del segon origen formaba parte de mis aportaciones, a Salvat-Papasseit y a Ramón Llull, que en mi época de estudiante era Raimundo Lulio, lo que causaba cierta sorpresa en las aulas juveniles, así como los relatos de Pere Calders. Por cierto, para justificar moralmente la norma se ha tenido que incluir a los autores mallorquines, los pobres…

Poco más queda por decir, salvo ¡o tempora!


Pd. El artículo está en castellano por motivos obvios.


Mario Candela

Licenciado en Filología Hispánica

Diplomado en Lengua y Literatura Francesa por la Universidad París-Sorbonne

Profesor de Lengua Valenciana (y Lengua Castellana, Sociales, Valores Éticos)


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