martes, 11 de agosto de 2026

TEMPESTUOSA TEMPESTA

Ens podem queixar de tot. És la moda

contemporània: perquè està bé, perquè està malament, perquè és tard o d'hora, perquè... Ho deixe a gust del consumidor. La realitat és que el 10 d'agost, a les huit de la tarda, hi havia un gegantesc pi a terra al carrer Isabel II d'Alcoi; a les huit del matí, la via pública estava expedita.

Havia escoltat a la vora de la mitjanit les serradores, amb l'eco des de diferents punts de la ciutat, i al matí, per Santa Rosa i Cervantes, vaig comprovar què s'havia fet i

que estava en marxa una tasca important, amb multitud de gent operativa. També vaig apreciar les prioritats: deixar lliures les vies urbanes i, a continuació, atacar allò que no incomoda o impedeix el quefer quotidià.

Criteri normal. Amando Vilaplana, molts anys regidor de desastres, sempre aconsellava que, en situacions difícils, agafarem la via principal: primer l'autovia, després la nacional, la comarcal, etc. Qüestió de prioritats, per exemple en cas de nevada.

Ara podem protestar, queixar-se d'allò que considerem, de l'Ajuntament, del senyor de Madrid -o de la senyora, segons convinga-, aportar suggeriments, etc., que és el que s'acostuma al segle XXI, però en dotze hores un carrer com Isabel II havia quedat utilitzable, la qual cosa considere és mereixedora de lloança.

També hem vist mostres de

solidaritat, com en el Baradello Gelat, on els veïns van fer força comuna per treure dels carrers els arbres caiguts. Alguna imatge sembla con la plantà del xop que fan en algun poble, però sense festa.


domingo, 9 de agosto de 2026

EL SR. BLANES, MARI TRINI I EL GALLO ROJO

Preludio. Paso por la zona de Fontana, antaño epicentro veraniego de la Playa de San Juan, y tropiezo

con un cartel anunciador: la música del cantautor alcoyano/mundial en directo. Sabor a nostalgia!

Con más de medio siglo de veraneo en la Playa San Juan (sí, la de las raciones de paella a 30 euros, como he leído hoy mismo) es difícil no tener un apartado memorístico especial para el Gallo Rojo, la sala de fiestas de El Campello que ha estado en boca de todos estos días. En la infancia/juventud, era lo más de lo más;

casi tanto como el aperitivo de sardinas y cocacola de la infancia en casa Ros, cuando estaba en la calle Virgen del Socorro, o la horchatita en Peret, que, como ahora, costaba un pico. En la lista también estaba el eventual viaje a Tabarca desde el puerto de Alicante. Eran otros tiempos, evidentemente.

    El Gallo Rojo anunciaba acontecimientos


casi cada día. Todas las grandes figuras de la época pasaban por la sala. Nosotros, todavía menores, conseguimos colarnos un día para ver de cerca a nuestra adorada Mari Trini. Todo un acontecimiento, que fue seguido de un paseo más bien largo, porque tuvimos que volver a casa, en la zona de Club del Mar, en el coche de San Fernando. En aquella época, nada de buses nocturnos ni, por supuesto, Tram... Éramos jóvenes y con la emoción, lo superamos sin problemas. Ahora, no sé yo.

    En mis últimas semanas profesionales en el mundillo periodístico, me tocó ocuparme de la medalla de oro de Alcoy a Camilo Sesto y en la rueda de prensa posterior, cerca ya de la medianoche, sólo formulé una pregunta: "Señor Blanes, ¿qué recuerdo tiene del Gallo Rojo?". (Por cierto, alguien se sorprendió de la deferencia a la persona en la pregunta...).

    La respuesta fue concisa y concluyente:

"Fue la mejor sala de fiestas de Europa". El cantante lo tenía muy claro y así lo expresó, por lo que de alguna manera coincidíamos en los recuerdos, al menos en lo que se refiere a la ambientación, por lo que a mi menda se refiere, porque el que sabía de salas de fiestas del mundo era él.

    Años más tarde, él ya fallecido y yo profesor, acabé en las aulas del IES Playa de San Juan, que en los tiempos del Gallo Rojo no existía ni en proyecto; de hecho, en toda su área solamente se había construido la torre París, situada justo al lado. Allí tuve una alumna de bachiller de origen colombiano, con la que compartí comentarios literarios sobre García Márquez -su madre es de un pueblo cercano al del escritor-, que me contó que cuando llegó a Alicante se sorprendió muchísimo al averiguar que Camilo Sesto era de esta tierra. "Llevaba toda la vida con Camilo Sesto en mi vida. Estaba convencida de que era colombiano..."

    En nuestra torre, para terminar, en aquella época teníamos como vecinos a los miembros de un grupo musical que alcanzó cierta notoriedad: Alma y el trío Segura...